Augusto Ferrando  
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Especial La República

Miércoles, 3 de Febrero de 1999 -3ra parte -

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Es inevitable imaginar a doña Rosa Chirichigno en el stud Oasis del antiguo hipódromo de Santa Beatriz recibiendo con una sonrisa al pequeño Augusto entre sus brazos, sin importarle haberlo traído al mundo en tan impensable lugar.

Entonces era 1919 y gobernaba Leguía. Don Santiago Ferrando, preparador de caballos de carreras recibió con beneplácito al segundo de sus cuatro hijos, del que esperaba continuaría la labor familiar en el hipódromo. Es así que la juventud de Augusto transcurrió entre jinetes, caballos y apuestas.

Tenía apenas 15 años cuando debutó en Radio OAX narrando y comentando las carreras de Santa Beatriz, San Felipe y Monterrico. Por entonces estudiaba en el colegio Salesiano y en su cabeza revoloteaba la idea de dedicarse al sacerdocio. Felizmente para el Perú, Dios comprendió que lo suyo eran los micrófonos y con una venia lo dejó partir hacia otros caminos.

Su carrera siguió en ascenso y su tremenda voz se escuchó en las radioemisoras Nacional, San Cristóbal, Victoria y Excélsior, donde promovió el juego "La Polla Real". Paralelamente, continuó sus estudios de contabilidad ("quizás por eso soy un gran contador de chistes", le gustaba decir) y fundó "La Peña Ferrando", donde amenizaba con su buen humor las carreras de caballos.

Hasta que llegó el gran salto a la televisión.

Augusto Ferrando en la época de oro en la Escalera del Triunfo.

"¡Yo lo descubrí!"

El éxito de "La Peña Ferrando" obligó a presentar el espectáculo en vivo en diferentes salas de teatro, tanto de Lima como de provincias. En él, la comicidad del "Negro" se unía a la de César "Loco" Ureta, Fernando Farrés y otros artistas como nicomedes Santa Cruz.

Cuando Ferrando ya contaba con 41 años maduros y un prestigio bien ganado tras los micrófonos, el buen ojo del cronista Guido Monteverde lo encontró en Radio Excélsior y lo llevó a la televisión, a "La Escalera del Triunfo" del canal 9. Así, el futuro descubridor de talentos fue tardíamente descubierto.

Pocos años después, en 1966, los emprendedores hermanos Delgado Parker lo convocaron a Panamericana para que anime una pequeña secuencia del programa ómnibus "Perú 66". Dicho espacio se llamaba "Trampolín a la Fama" y con él Ferrando conseguiría lo que otros anhelaron durante mucho tiempo: tener éxito, lograrlo para otros y regalarles alegría a sus innumerables seguidores.

Siempre Contigo

30 años duró el programa concurso sintonizado de la televisión peruana. Tres décadas que inicialmente mostraron a un corpulento moreno de cabello lacio y desmedido vozarrón -a quien alguna vez apodaron "Jinete de Elefante"- y que durante sus postrimerías fueron testigos de cómo las fuerzas del más grande "showman" nacional, el de las estridentes camisas y las emblemáticas frases, se fueron acabando.

Acompañaron a Ferrando en su labor personajes que aún perduran en nuestra retina: el sumiso Felipe Pomiano "Tribilín", quien pese a ser blanco de sus bromas lo quería como a un padre; la inefable Gringa Inga, con sus pésimos chistes; Leonidas Carbajal y su florido verbo; Violeta Ferreyros, Camucha Negrege, su hijo Alberto "Chicho", y tantos otros...

El "Trampolín" cumplió con creces su cometido y permitió ver la luz de la fama a numerosos artistas que le quedarán agradecidos siempre. Sin Ferrando y su programa quizás jamás habríamos conocido del talento de Augusto Polo Campos, ni del humor de Pablo Villanueva "Melcochita", ni el de Miguel "Chato" Barraza, ni la melodiosa voz de su hermana Cecilia, ni tampoco las imitaciones de Carlos Alvarez y Jorge Benavides, ni de tanta, tanta gente, difícil de resumir en esta pequeña nota.


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