Era el año 66 cuando
los hermanos Delgado Parker lo llamaron a chambear
a su lado.
Ferrando siempre al lado
del pueblo y siempre recibiendo la ovación
de su público, aquel que gozó con
su arte.
Año 1966, época de oro de la nueva ola...
mientras la juventud bailaba al compás del twist,
la televisión nacional tenía ya a un baluarte
que era Augusto Ferrando con su "Escalera del Triunfo".
Ya con 47 años a cuestas, recibió el llamado
de los hermanos Delgado Parker, quienes le proponían
animar una secuencia dentro de un programa ómnibus
que ellos tenían y que llevaba por título
"Perú 66".
Aquella secuencia se iba a llamar "Trampolín
a la Fama", en el cual hombres, mujeres y niños
con cualidades artísticas, sin importar su clase
o condición social, podían acercarse y, quién
sabe, ser la catapulta que los lanzaría al estrellato...
De allí el nombre de "Trampolín a la
Fama". Obviamente, los mejores se harían acreedores
a suculentos premios que otorgaban los auspiciadores.
Augusto aceptó gustoso, porque le estaban dando
plena libertad para hacer lo que más le gustaba:
hacer reir, contar sus chistes y, sobre todo, lo que él
consideró lo más importante, estar en contacto
directo con el pueblo, con la gente a la que él se
debía siempre aún en la época de la
radio.
De Secuencia a Programa
Era tal el éxito de aquella pequeña secuencia
dentro de "Perú 66" que los Delgado Parker
lo llamaron a Ferrando a sus lujosas oficinas para dos cosas:
en primer lugar, felicitarlo efusívamente por el
éxito rotundo obtenido, y en segundo lugar, para
ofrecerle que "Trampolín a la Fama" pase
a ser un programa bajo su conducción.
El "Negro" no lo podía creer y casi con
lágrimas en los ojos, en silencio agradecía
a Dios por lo que vivía. Así, se puso manos
a la obra y eligió a sus colaboradores "Tribilín",
"La Gringa Inga", Leonidas Carbajal y Violeta
Ferreyros, a la postre sus fieles amigos.
Salió "Trampolín al aire ya como programa
y la fama ya rebasaba los límites, lo mismo ocurría
con "La Peña Ferrando". Donde él
se presentaba era lleno total. por su set desfilaron Nicomedes
Santa Cruz, Fernando Farrés, Miguelito Barraza, Lucha
Reyes, Guillero Rossini, "El Ronco" Gámez,
Carlos Alvarez, los Cómicos Ambulantes, en fin, la
lista es interminable. Pasaban los años silenciosamente
y Augusto Ferrando continuaba haciendo reir... en un abrir
y cerrar los ojos ya "Trampolín" había
cumplido nada menos que 30 años en el aire, con su
característico "Lindísima Gente"
y "Un comercial... y regreso".
Augusto Ferrando
en Trampolín a la Fama
Cuando no... El "Negro"
Augusto bromeándose con su gente. Esa fue
siempre su característica
Sin embargo, durante ese tiempo, el corazón del
buen Augusto sufrió dos durísimos golpes:
primero, vino la muerte de su esposa "Meche",
a la que él adoraba por sobre todas las cosas, y
lugo, la muerte de su madre Rosa. Sus dos amores ya no estaban
a su lado... él no lo pudo soportar. A ello, se suma
la desaparición de su gran amigo, su hermano, como
lo llamaba, Leonidas Carbajal.
En Mayo de 1996 tomó la decisión definitiva,
luego de varios intentos donde siempre lograban convencerlo
de que continuara en la tele. El organismo ya no era el
mismo. Augusto quería descanzar. Se retiró
y quedó grabada en el pueblo su figura bonachona.
Se fue llorando de emoción por el homenaje recibido.
Era "un comercial sin regreso".